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Llevo enamorada durante dos años

Bueno, el día de hoy les voy a contar el cómo me enamoré siendo una niña, y que aunque todos me dijeran que no podía, todavía sigo de tonta ilusionada.

Resulta que en enero de 2018 fui a un paseo con mi papá y la familia de su mejor amigo, personas que conozco desde que nací y con las cuales había viajado ya en ocasiones anteriores, solo que esta vez sería la excepción, puesto que llegaría un nuevo integrante a la familia del cual yo con 13 años (casi 14) con esta familia, no sabía de su existencia, sin embargo, eso no importó, pues aunque había una diferencia de edad de 5 años entre nosotros (él con 18 y yo con 13), no impidió que tuviésemos una buena relación de amigos. Los días pasaron y al finalizar el paseo familiar él me pidió mi número para que le pasara las fotos tomadas durante la travesía; y así fue, al llegar a casa le envié dichas fotos y mantuvimos una conversación de amigos, no les voy a mentir, el chico se me hacía divino, un hombre de ensueño, estudioso, trabajador, amable, gracioso, y todo lo que le puedan agregar, me trataba con una delicadeza y una ternura totalmente genuina, pero aun así, solo era una simple atracción, hasta que con el pasar del tiempo, ya fue más un gusto, pero uno que me desilusionaba, puesto que el chico se demoraba en responderme los mensajes, y hasta a veces nos dejábamos de hablar, como en una ocasión, en la cual no hablamos hasta inicios del año 2019, en donde retomamos nuestras platicas, y mi gusto a él empezó a transformarse en amor, ¿cómo? No tengo idea, solo que cuando hablábamos no paraba de sonreír, mi corazón se agitaba y sentía que explotaría, para unos sonará hermoso, pero para otros como yo es trágico, y ya sabrán el porqué.

Resulta que después de tanto hablar decidí decirle que me gustaba, que me gustaba como algo más que un amigo, para esas fechas yo ya tenía 15 años y él claramente 20, pero en lo personal no me importaba, porque aunque no lo conociera tanto, de verdad me gustaba, lastimosamente él en ese momento tenía pareja, yo le dije que lo entendía y que no buscaba más que aclarar nuestra relación, puesto que su trato hacia mí me confundía, sin nada más que decir, seguimos una charla de amigos, hasta que en una ocasión su familia iría a un viaje de fin de semana fuera de la ciudad, viaje al que ni mi papá ni yo asistiríamos, él por trabajo y yo porque estaba en casa de una tía, pero aun así este chico me habló, me pidió que fuera ya que prácticamente era parte de la familia y me me mencionó que su relación había terminado hace poco, yo con las ganas de ir pero sin poder, me negué, él lo entendió y ese fin de semana tuvimos una conversación durante toda la noche.

Las cosas continuaban como siempre, en algunas épocas hablábamos y en otras ni nos saludábamos, hasta que nuevamente me cansé y le pedí que me dijera si sentía lo mismo o simplemente debería alejarme, él me dijo que le atraía y que lo mejor sería hablar las cosas de frente, yo, claramente acepté y mi padre sin problema alguno me permitió asistir a nuestro encuentro un sábado en la noche en un centro comercial, en el cual más que hablar de nuestra relación, hablamos de nuestras vidas, nos conocimos y nos besamos, todo un sueño para mí, una joven enamorada. En mi inocencia y torpeza pensé que tal vez podría pasar algo, pero nuevamente nuestros caminos se separaron, yo decidí alejarme y trabajar en mi, en ser mejor para mi, y también para olvidarle.

Dentro de poco se cumplirá un año de no vernos, un año donde nuestras conversaciones eran como siempre cortas y banales, pero que aun así me emocionaban de una manera inmensurable; recordando este mes y estas fechas, nuestra última salida y ese primer beso en mi vida me llegó un mensaje, un mensaje con un sonido diferente mientras hacía mis tareas, un mensaje que de no ser por ese peculiar sonido, tal vez lo habría visto después, pero que con curiosidad abrí y me di cuenta que era él, un mensaje que se convirtió en una larga, bonita y agradable conversación, donde nuevamente él me decía cuan bonita era, lo mucho que había cambiado y se interesaba por mí y mi futuro, ya que próximamente iniciaré una vida universitaria. Ahora mismo no sé qué hacer o pensar, aunque lo niegue, muy dentro de mí hay un pedazo de mi corazón reservado para su llegada, que al momento en el que pienso en él, se emociona y provoca que mi cuerpo tiemble y que mi cara se sonroje cual tomate recién cosechado. En este instante, mientras escribía esta carta me ha llegado un mensaje suyo, y como he mencionado, mi cuerpo ha reaccionado a tal acto, sé que necesito amor propio, sé que debo decir no más y alejarme, sé que no debo permitir que me vea débil a su presencia, me lo han dicho y me lo he dicho, pero mis sentimientos le han ganado a la batalla contra mi razón. Espero que algún día pueda dejarlo a un lado y recordarlo como mi primer amor o simplemente espero que un día valore mi presencia y mi amor, pero aun si no es así, espero que sea muy feliz.

También espero sus consejos y comentarios si llegaron hasta aquí, lastimosamente esta historia no tiene un final feliz, pero leerlo me haría sentir que logre salir, que logre decir lo que tenía muy dentro de mí. Lo amo y es innegable, no espero que ustedes me digan que lo olvide y ya, que coja pantalones y me aleje, que simplemente me ame y todo se solucionará, porque créanme cuando les digo que lo he intentado y claramente no ha funcionado. Gracias a aquellos que me leyeron, y si se perdieron, les recuerdo que ahora tengo 16 años y él 21, pero eso ya no importa. Les deseo un buen día y sin importar qué, recuerden sonreír.

-Miércoles 16 de septiembre a la 1:25 a.m.