Para Alaska y el mundo entero

A ver, no quiero extenderme mucho en lo que voy a contar.

No se trata de una historia con un final feliz, ni una novela con el amor perfecto.

Escribo porque necesito desahogarme, siempre lo he hecho. ¡Y vaya cómo me hace falta!

Mi historia comienza hace más de 10 años, cuando la conocí a ella. Estábamos en el colegio, yo era nuevo, recién mudado a la ciudad. No fue amor a primera vista (de mi parte), ni una niñería o capricho. Ella atravesaba uno de los peores momentos de su vida, y yo... a mí me habían arrebatado de mis amigos, mi antigua escuela, el lugar que me vio crecer. No era una situación como la de ella, pero sí que la pasaba terrible.

No es por ser engreído, pero todos sabían que yo le gustaba. En aquél colegio los chismes llegaban más rápido que las notas de matemáticas. Me crearon fama de ser un patán, que besaba a todas las niñas, etc. Algunas cosas eran ciertas, otras como quisiera que lo hubiesen sido, pero en su mayoría no era más que habladurías.

No éramos amigos, no estábamos en el mismo salón (pero sí en el mismo año). Yo la ayudé con un amigo que le gustaba, ella me ayudó a mí con una amiga. Nada fuera de lo normal. Hasta que un día me empezó a gustar, no quería ayudarla con mi amigo, quería ser yo con quien ella saliera. Y así fue como le envié el primer mensaje: "Estaban dos angelitos peleándose por saber cuál era el ángel más especial. En eso llega Dios y dice: Tranquilos, no se peleen. Que el ángel más especial es el que está leyendo este mensaje". JAMÁS habría imaginado lo trascendental de ese mensaje. JAMÁS hubiese creído que nueve años después estaría escribiendo estas líneas. Pero fue gracias a ese mensaje, que todo sucedió. Así empezó nuestra relación. Amigos, novios, personas que se gustan, amigos de nuevo... hasta que oficialmente aquel 14 de febrero, por enésima vez, le pregunté "¿Quieres ser mi novia?", y ella respondió con un inolvidable "Mañana te respondo". Es una genio, no le gustaba lo convencional. El 14 de Febrero? ¡Qué cliché! Nuestro día era el 15.

Dije que no me extendería, pero si les voy a contar el final debía contarles el principio.

Okey, hace ya casi 10 años de aquél momento. Pasaron muchísimas cosas. Los años en el colegio fueron dramáticos. Admito que es lo único que me arrepiento. Tanto drama con a penas 15 años. Pero fue lo que nos llevó hasta donde llegamos.

Éramos los mejores amigos del mundo. La confianza, el respeto, el cariño, la solidaridad, el apoyo que nos teníamos eran inimaginables. Claro, como en toda relación habían sus peleas (en ciertas épocas excesivas), celos, altibajos, etc. Llegamos a terminar varias veces, pero sólo dos fueron reales. Fuimos muy jóvenes en el amor. No sabíamos como llevar algunas cosas, más las sobrepasamos.

No diré que eramos almas gemelas por que realmente no nos parecíamos en casi nada, y las cosas en común eran escasas. Pero si diré que nos complementábamos. En todos los aspectos de la vida, éramos dos polos opuestos que encontraban el punto de equilibrio. Agua y Fuego. Roca y Aire.

Maduramos con la relación (O eso creía yo). Por mi parte, siempre he sido un soñador romántico. Siempre imaginé mi vida con ella. Sin embargo, cómo ya habreis notado, ella no es usual. No es como las demás chicas. No soñaba con vestirse de blanco ni formar una familia. Irónicamente, lo que más me encantaba de ella era eso. Su naturaleza. Más ella también me juró amor eterno, a pesar de no querer lo mismo que yo. Y sin duda ésto ya era una muerte anunciada, que iríamos por caminos distintos. Pero contradictoriamente queríamos todo juntos. No podíamos visualizar una vida sin el otro. No me importaba que ella hubiese sido la única chica en mi vida. Ella lo tenía todo. Y yo estaba enamorado de todo. Claro, no todo era color de rosas. Pero cómo nos la arreglábamos para que lo fuesen. A mí me encantaba como venía ella de paquete. Sus locuras y niñadas, miedos y temores. Sus imperfecciones que la hacían tan perfecta. Teníamos el deseo de recorrer el mundo juntos. A medida que pasaban los años, eran más tangibles y realistas esos sueños. Pero particularmente, había un viaje que nos marcó. Era nuestra pequeña aventura: Alaska. Un crucero por Alaska. Esa era nuestra mayor meta. Estaba Paris, Disney, el mundo entero... y de allí nació nuestro lema: "Para Alaska, y todo el mundo". Era algo muy de nosotros. Y era lo que iba a continuación de los Te Amo y Dedicatorias en las cartas y posts.

Ella a mí me hizo sentir el hombre más poderoso del mundo. El más afortunado. Siempre me amó, entera y profundamente siempre me amó. Hasta el Sol de hoy, sé que me sigue amando de una forma u otra.

Durante 9 años vi pasar amistades, cercanas y no. Cómo cuando alguien se atrevía a pensar distinto a ella simplemente arrancaba de raíz a esa persona de su vida, como si nada. Y fue allí donde me equivoqué. Creeme irremplazable, que nunca saldría de su vida. Cómo, sin importar las circunstancias, estaríamos el uno para el otro. Y no fue así.

No fui el novio perfecto, ni quisiera quedar como la víctima. Todos sabíamos lo que pasaría y simplemente lo alargábamos. Más el hecho de cómo pasaron las cosas sí cambió todo. Ella tampoco no era perfecta. La relación mucho menos. Pero lo que teníamos me llenaba comletamente. La conexión que teníamos era indescriptible.

Hoy en día no estamos juntos. Ella conoció alguien más que realmente le movió el piso. Alguien que sin duda odio con todo mi ser, pero es quien logra hacerla realmente feliz. Su sonrisa no debe desaparecer de este planeta, y si es alguien más quien se la provoca ¡Adelante! No puedo quitarle al mundo esa magia.

Ella nunca leerá ésto. Y si lo llega hacer, espero estarle sacando esa espectacular sonrisa en este preciso momento. La extraño. La extraño con todo mi ser. Y es algo muchísimo más allá de sus besos y presencia por las noches. Extraño a mi mejor amiga. Pero es un luto que llevo y llevaré conmigo. Tenía razón. Cargaré con ella eternamente aunque noí se entere. Mi sentimiento por ella es, fue y será etéreo, inefable e inmarsecible.

Tengo menos de 24 años y decir que pasé 9 años en una relación parece una locura. La gente no me cree que durante esos años nunca le fue infiel, como si la sociedad aceptara y permitiera la infidelidad y el no serlo es una aberración. No me hacía falta. Ella tampoco me fue infiel. A pesar de como terminaron las cosas y toda la duda que ha crecido en mí desde aquél momento, para mi slaud mental y para el bello recuerdo prefiero dejar las cosas así. Tuve a la mejor novia del mundo (Ella no piensa lo mismo de mí, a pesar de no haber hecho nada malo). Me rompieron el corazón, pero aún así no me arrepiento de lo que viví. No me arrepiento de haber estado con ella, y la elegiría mil veces más. Siento que nos conocimos muy tarde, o más bien demasiado temprano. Han pasado varias mujeres por mi vida desde que ella no está aquí, pero no mentiré. Ninguna se parece a ella. Es un gravísimo error comparar a las personas, pero indudablemente la vara está muy alta para que la superen. Conocí al amor de mi vida. Amé al amor de mi vida y ella me amó. No será la única, de hecho, no lo es. Pero estoy seguro que jamás amaré a alguien como la amé a ella. Y fueron más de 10 años, es evidente que la vida nos volverá a reunir, y no hablo en una relación amorosa. Tenemos muchas cosas en común después de tantos años juntos, y es inevitable evadirlas. La Oreja de Van Gogh en su canción Rosas recita "Y es que empiezo a pensa, que el amor verdadero es tan sólo el primero. Y es que empiezo a sospechar que los demás son sólo para olvidar", y esa frase me ha marcado de por vida.

A pesar de todo el daño que me ha hecho, siempre estaré enamorado de ella. Quizás no de en quien se convirtió ella hoy en día. Pero si de la niña que fue, de la mujer que creció conmigo. Con quien siempre querré ir para Alaska y el mundo entero.