Me perdí a mí misma.

Para quien esté dispuesto a leer, esta es mi larga historia:

Soy una mujer de 24 años.  Me criaron con principios y valores; enfatizánfome la importancia de la honestidad, la lealtad, el respeto y la solidaridad. 

Soy una mujer simple, con ambiciones complejas (respecto a mis metas personales y profesionales).  Tengo como principio que, si mis acciones han de perjudicar a otra persona, entonces prefiero no hacer nada (me enseñaron a alcanzar mis metas superándome a mi misma y no a costillas de alguien más).  

Y a lo largo de mi vida he cometido errores (como cualquier ser humano).  Mas, hay uno que no me perdono...

Sin poner titulos y sin hacer uso de nombres; nos conocimos por el trabajo.  Él tiene un matrimonio reciente; yo, un final tempestuoso sobre uno al que me negué (porque no estoy dispuesta a renunciar a mis metas y sueños).

Aun no se casaba, y su futura esposa vivia en otro país (pronto se trasladaria), yo venia de otro estado; ambos por tanto vivimos solos. Él es bien parecido, mas no el tipo de hombre que suele llamar físicamente mi atención.  En el trabajo, nos tocó compartir mucho (tiempo, resultados buenos y malos, decisiones acertadas y erradas, etc) y ello conllevo a que con el tiempo, yo desarrollara una gran confianza con él.  Aun con todo ello, yo siempre le guarde respeto y le daba su lugar como mi superior.

Esporádicamente me hacia comentarios como "que bonito su cabello" o "que bien huele hoy".  Ni el tono, ni el contexto daban nunca interpretación de segundas intenciones.  Pero las comenzaron a cambiar despues de una noche pasada de copas.

Intentó besarme... me negué.  Aun con las copas, yo era consciente de lo incorrecto del acto.  Al dia siguiente se disculpó, estaba apenado, un tanto consternado por igual.  Yo estaba confundida, pues nunca le di motivo alguno para que pudiese pensar en que estaba buscando algo (yo me encontraba en la mitad de las discusiones del matrimonio que no queria, realmente sin animos de nada que tuviera que ver con relaciones de ningun tipo).  Me pidió distancia, yo concordé con la idea.

Meses después, cuando ya el tema habia quedado en el olvido y las cosas habian "vuelto a la normalidad" me invitó a cenar a su casa.  Acepté.  Fue charla de temas de trabajo, desahogo de frustraciones e incluso hablamos de sus preparativos de boda. Yo acababa de "romper" con mi
el "compromiso" al que querían obligarme.  Nuevamente, las copas se excedieron.  Soy olenamente consciente de que aquello no justifica nada.

Estabamos en la sala y se sentó a mi lado; comencé a sentir sus manos queriendime recostar... yo me negaba.  Le dije que recapacitara, que estaba pronto a casarse; pero no escuchaba.  Yo estaba mareada, entre la consciencia y la embriaguez, tratando de mantener la cordura.  Quise escapar, lo juro; pero cuando me besó, mis piernas me fallaron... lo besé.  Me llevó a las escaleras, me negué en principio (ya era suficuente), volvió a besarme.  Me sentia cada vez mas mareada.  Soy honesta, mi poca consciencia me decia NO, pero mi cuerpo me decia sí.  Tristemente confieso, ganó el deseo.  Y durante esa noche dijo cosas que no debía decirme, si era solo un carnal deseo.

El dia siguiente fue el arrepentimiento.  Ambos coincidimos en que habia sido un desliz del alcohol y conspiracion de la noche.  Acordamos en no mencionar mas el tema.  Yo lamentaba profundamente lo que habia consentido.  Lloré desconsoladamente, con el remordimiento que me carcomia el corazon y la consciencia que me torturaba por mi falta de razón.  Sinceramente, me arrepentía de lo que habia sucedido.  Me sentí una mala mujer, habia faltado a mis valores, a un tercero y a mi misma... dejamos el tema alli.  No tocamos mas el tema, pero entre ambos habia una tensión.

Pasaron los meses y llegó el convivio de fin de año, habiamos logrado varias cosas como empresa y celebrábamos ese éxito.  Supondran bien (y con cierto nivel de frustracion y/o enfado) habia nuevamente alcohol.  Vivimos cerca y yo no queria llevar carro; el se ofrecio a pasar por mi.  Yo creía que éramos lo suficientemente maduros como para superar lo que habia pasado, entonces acepté.  Todo fue tranquilo durante el trayecto de ida y regreso y durante el evento en sí.  El problema fue llegar a casa.  Nos sentamos a conversar en la sala, yo ya tenia sueño, pero se me hacia descortez pedirle que se fuera.  Entre el alcohol y el sueño, terminó por llevarme al cuarto (yo no pude subir las gradas sola).  Una vez alli, me dejó en cama, pero no se marchó, le pedi que se fuera, no me respondio.  En lugar de ello, se acercó y me besó... si, volvió a pasar.  Me reclamó el haber estado platicando mucho tiempo con un compañero de trabajo... no le presté importancia en ese momento.

Nuevamente, el arrepentimiento a la mañana siguuente.  No teniamos palabras el uno con el otro.  No entendíamos como habia vuelto a pasar (¿era tanto el deseo?... Quizá), no podiamos vernos a la cara.  Él dijo: "El problema es que aunque sabemos que está mal, que ambos somos concientes de que no debe continuar, aparentemente y nos gustó."  Me enojé, no era ninguna excusa, ninguna justificación, aunque fuera cierto, por respeto, no debia decir que habiamos agarrado algo pecaminoso con gusto.  Esta vez fui yo la que se alejó.  

Las pláticas se volvieron estrictamente temas de trabajo, evitaba socializar lo más posible con él.  Antes asistia a los torneos de fútbol que organizaban entre el personal de la empresa, después de aquello, dejé de asistir.  Nunca le falté al respeto ni dejé de darle su lugar, pero realmente no queria volver a fallar.

El verdadero problema fue una tarde, tiempo despues de aquello.  A ambos nos habian llamado la atención por temas del trabajo (nadie alli sabe ni sospecha de lo que ocurrió entre ambos). Llegó de inesperado a la casa; dijo que sólo quería hablar; le creí.  En efecto, ambos queríamos desahogarnos de aquello que creíamos que habia sido juzgado injustamente (del trabajo); senti por un instante que las cosas habian vuelto a normalidad.  Se hizo tarde, yo me estaba quedando dormida en el sillón.  Él comenzó a sobarme el cabello (siempre lo hacia, no sentí que fuera nada raro) hasta que puso su mano en mi pierna.  Ne sobresalté, le dije que era tarde, que ya era hora de ir a dormir.  Cuando me dirigia a abrirle la puerta para que se fuera, me acorraló contra ella.  Se quedó mirándome, yo solo le decia "no" que era lo que mi razon gritaba en ese momento, pero mi cuerpo se negaba a moverse.  Me besó, lo besé... y todo aquello pasó estando ambos con la mente plena pero al parecer la conciencia en otra parte.  Sin poder excusar más al día siguiente, aceptamos que era un deseo carnal.  Un algo terriblemente malo en lo que nos habíamos metido que teníamos que parar... yo sabía que tenía que parar, racionalmente quería dejar de hacer algo incorrecto.

Pero los dias pasaron, el me volvió a invitar a cenar.  Algo dentro de mi decia que aquella invitación buscaba algo más, pero quería pensar en que realmente podiamos ser más racionales que animales, queria demostrarme aquello.  Mas no fue así, esa noche volví a caer ante el deseo.  El me decia: "no se vaya a enamorar". Yo realmente, no pensaba (ni pienso) en él desde esa perspectiva, aun tras todo lo sucedido.  Aunque jamás consentiría irme a la cama con alguien a quien no le tenga afecto (naturalmente yo ya había desarrollado un cariño hacia él desde antes que pasara la primera vez), sé discernir entre deseo y amor.

La misma historia se repitió 3 veces más. Y las 3 veces me decía a mi misma: demistrare qye tú escencia puede más que tu carne.  Pero él era insistente, cuando trataba de negarme, insistía con mayor fervor.  Me besaba con mayor ímpetu y desenfreno, me "atrapaba" de tal manera que no habia espacio por donde em"escapar", y (aun con la vergüenza que me causa admitir esto) me sentía tan vulnerable, tanto lograba despertar mi deseo, que yo terminaba cediendo. Era una especie de ciclo vicioso entre mi conciencia que por las noches no dejaba sin torturarme por la debilidad de mi carne y el banal y terrible deseo carnal.  Sabía que obraba mal, pero por alguna razon se me hacia dificil negarme; y aquello me ofuscaba.  ¿de qué me servia mi inteligencia si al final, terminaba por darle rienda suelta a un simple instinto? ¿qué trataba yo de probar tan desesperadsmente que hacía que yo faltara a mi moral? ¿cómo y porqué me permití terminar en un tipo de situación en el que juraba que nunca me iba a encontrar?

Tuve que volverme a enamorar, de la misma persona que antaño (7 años atras), tuve que soportar que me rompieran el corazón (en la total ignorancia de quien me he enamorado) para caer realmente en cuenta del daño que, aun en ignorancia, estaba causando (no solo lógicamente sino ya sentirlo en carne propia).  Yo no soy un juguete que se preste para causar un daño a quien no lo merece, y menos, causar un daño debido a meros impulsos primitivos.

Fue entonces cuando le pedi, con todo el valor y firmeza posibles, que nunca mas se repitiera aquello.  El dijo que el problema era que se habia encariñado (y no entiendo por qué, si fue él mismo el que recalcaba el "no se vaya a enamorar").  Además, su boda está ya a la puerta, por repeto a ella, que culpa no tiene en absoluto y sí el derecho de disfrutar su momento; son comentarios que no vienen al caso. 

Juro que nunca busqué que nada de esto sucediera, nunca hubiese querido que pasara.  Les pido de favor, a corazón abierto, no me cataloguen bajo la etiqueta de un tipo de persona que realmente NO soy ni quiero ser.  Obré mal, lo sé; dañé (aun cuando sea en ignirancia ajena) yo soy conciente del mal; me deje caer tan bajo respecto a quien soy, tuve que tocar fondo para abrir finalmente los ojos.  Tampoco lo juzguen a él.  No es una mala perdona, con sinceridad lo digo.  No me explico que pudo haberle pasado conmigo, pero no es un mal hombre.  

Estoy emocionalmente abatida, decepcionada de mi misma y un cierto grado deprimida.  Porque no entiendl por qué paso, ni cómo dejé que pasara.  Y no sé aun qué hacer para mitigar este dolor que me carcome por dentro.